jueves, 2 de diciembre de 2010

La economía de la subvención, la mal llamada protección social.

Hace un par de semanas asistí a una charla que impartió el director del Observatorio de Coyuntura Económica Internacional, Vicente Pallardó, en la cual nos ofreció una visión basada en datos y en apreciaciones más o menos objetivas de la situación de la economía actual tanto doméstica como internacional. Pero si hay algo que me llamó poderosamente la atención fué lo que comentó en el turno de preguntas.
Tras preguntar sobre el tema de los estímulos, etc. comentó el profesor Pallardó que las subvenciones a la compra de vehículos, a la compra de viviendas, etc. es una opción que se paga entre todos.
Entendiendonos, que para que se vendan coches tal y como se establecía en los planes prever, el estado, en base a los presupuestos generales que provienen de los impuestos recaudados a "TODOS" los ciudadanos, se realizan unas asignaciones cuantificadas a los mencionados programas. Con ello "ALGUNOS" ciudadanos adquieren vehículos en mejores condiciones.
Todos hemos visto lo que sucede cuando se eliminan éste tipo de subvenciones, que las ventas caen en picado y el sector se echa las manos a la cabeza diciendo que necesitan más ayudas.
O sea que necesitan que nuestros impuesto les salven su sobreproducción, su falta de competitividad y su falta de visión de negocio. Y ésto se puede aplicar a las políticas de subvenciones del resto del sistema de la mal denominada "Economía Social", ya que la economía social es otra cosa.
Sin la salida de éstas políticas no se va a poder atajar el trepidante déficit, y es aplicando políticas de éste tipo como se transforma la deuda privada en pública, y precisamente eso es lo que observan los mercados.
La necesidad de mejora de la productividad, y la mejora de la competitividad, nunca se van a solucionar mediante políticas estatales de subsidio. Ya que la sensación de siempre estar respaldados por algo, (las protecciones sociales), hace que nos durmamos en el letargo, y no nos pongamos las pilas en el futuro, "la economía del emprendimiento", con todo lo que conlleva.
Dejemos los victimismos que tanto gustan, y tomemos nota de lo que se cuece en paises como Perú, dónde el auge de las microempresas, y la transformación de éstas en pymes, es del ritmo de 40.000 al año. Algo hay detras de todo ésto, debemos dejar de ser tan "latinos".

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